jueves, 26 de julio de 2007

¿Qué es la Fobia Social?

"Me da terror que la gente me mire y evito todo el tiempo ir a fiestas, reuniones o a lugares en los que me tenga que exponer. Tengo miedo de iniciar una conversación o cuando me hablan pienso que no voy a poder decir nada; me pongo colorado y me siento un tonto. Y ahí todo se vuelve un infierno: me late fuerte el corazón, las manos se me humedecen, tiemblo al hablar, me pongo muy nervioso y creo que me voy a desmayar. No importa el lugar donde esté, pienso que todos los ojos estan puestos en mí. Me da vergüenza de lo que piensen de mí, pensarán “que tonto es este tipo”.

La fobia social es un miedo intenso de llegar a sentirse humillado en situaciones sociales, especialmente de actuar en forma ridícula creando una situación vergonzosa frente a las demás personas. Afecta al 15 % de la población.La edad de comienzo suele ser antes de los 25 años, especialmente en la niñez o adolescencia.
Entre los miedos que siente la persona que padece Fobia Social y que muchas veces se convierten en terror son: hablar, escribir o comer en público, hablar en un grupo pequeño, ser el centro de atención, actuar ante una audiencia, hablar con personas de autoridad, conocer gente nueva, dar o defender las propias opiniones, expresar desacuerdo, hacer un reclamo, etc.
Estos temores afectan significativamente las habilidades sociales, laborales, de desarrollo escolar o profesional además de desencadenar otros tastronos como uso de alcohol o sustancias, depresión, agorafobia entre otros.

Los criterios diagnósticos (DSM-IV) de la Fobia Social son:

A: Temor persistente y acusado a situaciones sociales o a actuaciones en público por temor a que resulten embarazosas.

B: La exposición a estos estímulos produce casi invariablemente una respuesta inmediata de ansiedad.

C: El individuo reconoce que el temor es excesivo o irracional. Puede que esto no suceda con los niños.

D: Se evita las situaciones sociales o actuaciones en público aunque a veces se pueden soportar con sumo terror.

E: Esta evitación o ansiedad interfiere marcadamente en la rutina diaria del individuo.

F: En personas menores de 18 años los síntomas han de persistir al menos 6 meses.

G: La evitación no se debe a efectos fisiológicos directos de una sustancia o a una enfermedad médica y no pueden explicarse mejor por la presencia de otro trastorno mental (ej. Trastorno de angustia, ansiedad de separación).

H: Si hay otro trastorno mental (ej. Tartamudez, etc.), el comportamiento de evitación no se limita a la preocupación por su posible impacto social.

Si bien estos criterios son claros, es importante realizar un diagnóstico diferencial con otros trastornos o características personales no patológicas, en especial entre la timidez. Las personas tímidas pueden sentirse muy incómodas cuando están con otras personas, pero no experimentan la extrema ansiedad al anticipar de una situación social y tampoco la evitan. La persona tímida es tímida con todo el mundo. En cambio, las personas con fobia social no necesariamente son tímidas. Pueden sentirse totalmente cómodas con otras personas (amigos, familiares) , pero en situaciones en donde tengan que exponerse a mas gente o a desconocidos, como dar un discurso o ser el centro de atención pueden experimentar intensa ansiedad.
La fobia social trastorna la vida normal, interfiriendo con una carrera o con una relación social. Por ejemplo, un profesional puede dejar de mostrar sus habilidades y conocimientos en su trabajo por no poder hacer presentaciones en público. El miedo a un evento social puede comenzar semanas antes anticipando todo tipo de situaciones funestas y los síntomas pueden ser agotadores. Cuando reciben un tratamiento de terapia cognitivo-conductual, de medicamentos, o una combinación de ambos, el pronóstico es favorable en un 80%.

miércoles, 27 de junio de 2007

La Depresión


Enemiga silenciosa

Cuando la vida carece de sentido o se siente un gran vacío interior, la persona tiene problemas de sueño (duerme mucho o no puede dormir), pierde o aumenta su apetito, no desea salir de su casa, evita las relaciones sociales, no tiene interés por nada o casi nada, posee una incapacidad para el placer, descuida su aseo o cuidado personal, se siente "lenta" o, en el peor de los casos, tiene ideas de muerte estamos hablando de un cuadro de depresión. La depresión es una de las patologías más comunes en la actualidad y una de las más enmascaradas.

Muchas personas que padecen esta enfermedad son tildados de "tristes”, "apáticos", “que desean llamar la atención", o bien, son alentados por su entorno a que "pongan voluntad para hacer cosas". Sin embargo, esta forma de considerarlos y de tratarse a sí mismos es contraproducente, ya que no permite que la persona reciba ayuda. Lo grave es que muchas de estas personas dan un próximo paso que es la autodestrucción, ya sea por suicidio o mediante formas de vida insanas.

La depresión es definida por la persona que la padece como que lleva "una existencia sin sentido", y no tiene calidad de vida. Estas personas además valoran sus pensamientos, futuro o ideas de sí mismos como negativas.

Existen varios tipos de depresión (que analizaremos en otro artículo), y si bien comparten muchos síntomas, varía la duración del episodio, el tiempo de inicio o la recurrencia de los mismos.

Una complicación para el depresivo es que muchas veces la enfermedad no está bien diagnosticada, tanto por médicos o terapeutas. El DSM IV y CIE-10 marcan características sintomáticas; otros cuestionarios muestran aspectos emocionales, cognitivos e interpersonales que facilitan una apreciación clara del cuadro y una delimitación más profunda.

A partir de un diagnóstico mas preciso es posible la planificación de la terapia como así también la indicación de psicofármacos.

Afortunadamente en la actualidad se ha comenzado a cambiar la estrategia psicológica y médica para este trastorno, que trae aparejado afortunadamente, la desestigmatización social del paciente depresivo.

Ansiedad

¿A qué se llaman Trastornos de Ansiedad?

La ansiedad es una emoción que nos embarga cuando nos sentimos amenazados por algo conocido o desconocido. Desde los tiempos de las cavernas, el hombre se vio forzado a enfrentarse a peligros. El sistema nervioso está preparado para la lucha o la huida. Para ello desencadena una serie de mecanismos biológicos que propician estas conductas. Sin embargo, en los llamados "trastornos de ansiedad" el hombre sigue actuando como si estuviera ante peligros inminentes que, en realdiad, son imaginarios. Se desatan asi los mecanismos de respuesta ansiosa y se genera un círculo de ansiedad.

El verdadero problema que se esconde detrás de la ansiedad, la melancolía y los trastornos del estado de ánimo es no encontrar el equilibrio entre un ajuste personal satisfactorio y una adaptación al entorno.
La terapia que, según investigaciones, ha dado más respuestas positivas al tratamiento para la ansiedad es la Terapia Cognitiva Conductual. También es importante el aporte de otras corrientes como la Terapia Humanista y la Sistémica. Por otro lado, estas terapias se ven complementadas mediante técnicas de relajación, el uso de desensibilización sistemática, PNL e hipnosis ericksoniana. Asimismo, la terapia combinada con psicofármacos ha dado mejores resultados en casos de depresión o agorafobia.

Es decir, lo adecuado para estos trastornos es un enfoque integrativo, con el trabajo conjunto psicología-psiquiatría, de manera que sea el cliente el beneficiado por la simbiosis de ambas disciplinas, entendiendo ambas como complementarias y no disociadas.